Ir a SOS en línea

Lima - Perú  964 255 585

 

El hecho de entregar el anillo a la novia era una declaración oficial de la intención que el novio tenía de casarse.


Esta tradición proviene de las adolescentes campesinas europeas, quienes guardaban en un cofre sábanas y lencería bordada por ellas mismas, mientras esperaban a su futuro esposo.


Esta costumbre es simbólica y su interpretación no ha cambiado nada a lo largo de los años
"Lo Viejo" se usa para mostrar el sentido de continuidad en la vida. Lo viejo simboliza la conexión de la novia con su pasado, representa a su propia familia. Suele ser alguna joya de la familia
"Lo Nuevo" representa un cambio y la renovación del espíritu, simboliza sus esperanzas de comenzar una nueva vida feliz y representa a la nueva familia a la que entra a formar parte la novia.
"Lo Prestado” se refiere a la vieja superstición de que la felicidad se puede atraer usando algo de alguien que sea feliz. Otros dicen que lo prestado simboliza la amistad, lealtad y apoyo de los amigos en este día tan especial. La tradición es usar algo prestado por una amiga íntima en lo posible, como una joya o un pañuelo.
"Lo Azul" lo azul simboliza la fidelidad y el verdadero amor que son asociados y representados por este color. El azul representa un cielo sin nubes, limpio, que refleja la esperanza de que ninguna nube turbe la calma del matrimonio recién estrenado. Suele ser una liga azul de blonda.
Otros añaden otro elemento, una moneda en el zapato de la novia para la buena fortuna.


Si bien cada cultura interpreta los colores con un significado particular, para nosotros los occidentales, el color blanco del vestido de novia representa la virginidad y la pureza, valores que se presupone debe tener la mujer que está próxima a formar una familia.
Antes la novia usaba su vestido preferido pero en 1840 la Reina Victoria lució un elegante vestido blanco, rompiendo con la costumbre.
La religión católica permite que una mujer se case de blanco aún después de ser madre o estar embarazada, siempre y cuando el novio sea el padre de los hijos.


Los romanos colocaban un velo sobre el rostro de la novia, en los matrimonios convenidos, para que el novio no se echase atrás si ésta era demasiado fea. Antiguamente, el velo solía ser rojo, para desafiar al diablo o amarillo en honor de Hymen, dios del matrimonio.


Antes se acostumbraba que las mujeres en edad casadera llevaran una guirnalda de flores en la cabeza para diferenciarlas de las mujeres casadas. El tocado era símbolo de su virginidad.


Los árabes introdujeron en Europa la tradición de adornar la cabeza de la novia con flores de azahar como símbolo de pureza.
Cuenta una leyenda que tener un árbol de naranjo era un privilegio real, en la Península Ibérica. Un embajador francés, fascinado por la belleza de sus flores, intentó sobornar al jardinero real para que le vendiera un brote del árbol, pero éste rechazó el soborno.
La hija del hija del jardinero, que quería casarse y no tenía dinero, aprovechó la ocasión y le vendió un esqueje de naranjo para celebrar su matrimonio.
El día de la boda, como señal de gratitud al árbol que le había traído la felicidad, se adornó la cabeza con una guirnalda de flores de azahar. Desde entonces, comenzó a extenderse el uso de la flor de azahar en las bodas.


Dice la tradición que la soltera que coja el ramo que la novia lanzó de espaldas será la próxima en casarse y tendrá buena suerte. Suerte chicas!


Esta tradición nace en Francia del siglo XIV, donde se consideraba que la liga de la novia traía buena suerte. Por eso, los invitados corrían detrás de la novia y le quitaban la liga como podían.
Seguramente algún novio precavido y temeroso de la suerte de su novia decidió cambiar la tradición. Ahora es el novio que se la quita tierna y seductoramente con la intención es compartir su suerte con los hombres solteros que asisten a su boda, arrojándola y quien consiga atraparla, será el próximo en contraer matrimonio.


Antes las novias eran secuestradas por el novio, quien temiendo la llegada de los familiares o que algún antiguo pretendiente rechazado vinieran a rescatarla durante la ceremonia, debía tener la mano derecha libre para poder desenvainar su espada y defenderse de cualquier posible ataque. No creemos este sea el caso actualmente pero de todos modos cuidado con los esgrimistas!


Finalizada la ceremonia religiosa, el sacerdote dice “Puede besar a la novia”. Este primer beso tiene un profundo significado: al besarse se mezclan los alientos y parte del alma de uno queda en el otro, uniendo a dos seres en el amor, convirtiéndolos en uno solo.
Antiguamente los novios, para consumar su unión, hacían el amor delante de por lo menos un testigo. De esta manera se daba por consumada la unión ante los ojos de los hombres y los dioses.
Como actualmente el novio y la novia no siguen esta tradición y el beso suple esa consumación, que en teoría, ha de llegar en la noche de bodas.
Hoy por hoy, es curioso comprobar, que según la ley actual, un matrimonio no consumado no es válido ante la ley.


Antiguamente el novio secuestraba a la novia acompañado de un amigo, quien generalmente era el mejor guerrero de la tribu y se paraba al lado izquierdo del novio durante la ceremonia, con el fin de ayudarlo a proteger a la novia de otros secuestradores. A este guerrero se le denominó padrino.


En la Antigua Roma, los invitados partían un pan sobre la cabeza de la novia como símbolo de fertilidad y deseo de una larga vida, después recogían las migajas del suelo y las comían pues creían que les daba buena suerte; esta costumbre se conservó hasta principios del siglo XVII.
Tiempo después, en Inglaterra, se ideó que los invitados llevaran a la recepción pequeños pasteles que amontonaban; los novios debían besarlos y repartirlos entre los invitados, pero como se desmoronaba fácilmente, se llegó a la idea de sustituirlos por uno grande, tradición que ha llegado hasta nuestros días.


Brindar representa el deseo colectivo de la familia y los amigos de bienestar y felicidad para los recién casados. Levantando las copas juntos es la manera en que todos comparten el mismo deseo. La champaña es la bebida predilecta para las bodas.


Esta costumbre proviene de oriente donde el arroz está considerado como símbolo de descendencia y prosperidad. Por eso en las bodas los invitados lanzan arroz al novio y a la novia con la esperanza de que la pareja tenga muchos hijos.
Asegúrate que los invitados te tiren arroz pero cuidado con los resbalones.


Cuando una pareja partía hacia su luna de miel, lo hacía en un automóvil tradicionalmente arrastrando una buena cantidad de latas porque el ruido alejaba a los malos espíritus.
En el tiempo de los Tudor, los invitados arrojaban zapatos al auto de los recién casados y si uno de ellos golpeaba en el carro de los novios, se consideraba signo de buena suerte. Por suerte la lluvia de zapatos no es una costumbre actual.


En algunas tribus no existían mujeres solteras suficientes, por lo que iban al pueblo vecino a secuestrarlas y llevárselas cargando, sin que ellas pudieran pisar el suelo.
Los antiguos romanos pensaban, que el hecho de que la novia tropezase al entrar en su nuevo hogar era de mal augurio, porque los malos espíritus podrían estar escondidos bajo el umbral de la puerta. Para proteger a la nueva esposa, el novio la cogía en brazos y cruzaba la puerta llevando a su mujer sana y salva hasta su nuevo hogar, garantizando el feliz comienzo de su nueva vida en pareja.
Otros dicen que para que la nueva novia se mostrara gustosa de entregarse al novio, este tenía que atravesar el umbral de la puerta del dormitorio nupcial con ella en brazos, para motivarla a entrar.
Hoy en día, se cree que la novia debe evitar entrar con el pie izquierdo a su nueva casa, por lo que es mejor que el novio la lleve en brazos. Lo cierto es que es un detalle muy tierno y sexy, ¿No lo crees?.


Es una costumbre que empezó con los Teutones, quienes celebraban bodas solamente durante los días de luna llena. Los novios bebían licor de miel durante los 30 días siguientes para continuar con la celebración. Por eso el período inmediato posterior a la boda se denominó Luna de miel.

 

964 255 585@paramiboda@paramiboda

 


 

 

Ana Lucía y Jimmy - Testimonio

"No teníamos más preocupaciones, ella nos leía la mente y se anticipaba a todo. Sus mejores proveedores, la mejor calidad, atención y servicio. Todo siempre con una sonrisa y buen humor."

Leer más...

Quienes somos  Servicios  Mapa  Contacto